"Siempre digo que lo más importante de todo en este campo es la colaboración de todos"
- Mireya Martínez Rodríguez
- 3 dic 2022
- 11 Min. de lectura
Airí Ferrer, Coordinadora de Fashion Revolution Euskadi
Mireya Martínez Rodríguez

Airí Ferrer, originalmente de Barcelona es una mujer que lleva la sostenibilidad en el ADN. Desde la universidad su asignatura favorita ya era Ecodiseño y su primer trabajo fue en un grupo sobre la creación de parques infantiles sostenibles. Ha estado en varios países de Asia, pero hace cuatro años fue cuando empezó a centrarse de manera más exclusiva a la moda circular y sostenible, así que inició como coordinadora de Fashion Revolution en Euskadi mientras lo coordinaba con su trabajo de consultora sostenible. Desde Fashion Revolution lo que intentan es conseguir una industria textil más trazable, transparente y justa.
En el proyecto Fashion Revolution de Euskadi tu eres la coordinadora, ¿Somos en España un buen ejemplo en cuanto a moda sostenible en comparación con otros países?
Es una pregunta un tanto difícil en el sentido de que, a ver, si seguimos un poco los reports que salen cada año en el "Fashion Revolution Index" que sacan todas las empresas la verdad es que son un poco feos. A nivel mundial es verdad también que la población va a creciendo a un ritmo descomunal, según las previsiones creo que para el 2050 seremos 10000 millones las que habitaremos este planeta y la industria textil consume muchos recursos y deja mucha huella, mucho impacto en todas las fases de su cadena. Sí que es cierto que a mí me gusta ser optimista y es cierto que cada vez más negocios están relacionados con darle una vuelta a la industria, desde tiendas de segunda mano moda circular nuevos materiales pues biodegradables u orgánicos o tintes naturales. Es verdad que va saliendo un movimiento pero crecimiento del fast fashion y de la población mundial que utiliza más fast fashion es más rápido entonces hay mucho trabajo por hacer que es mucho lo que hacemos nosotras desde aquí. Es más un tema de acercar a la ciudadanía a toda la problemática social y a nivel de España y de Euskadi, en este caso que es donde yo estoy más, cuesta más que en otros países como Alemania, Londres, Ámsterdam u Holanda donde las tiendas de las charities (tiendas de ropa segunda mano) ya hace muchos más años que están caladas y asentadas en la sociedad. Aquí las tiendas de segunda mano todavía tienden a verse como algo hippie o para gente que no tiene recursos no como realmente una oportunidad para tu vestirte. Es un tema más social, de educación y lo mismo con el tema de la moda sostenible: digamos que no es de segunda mano, podemos comprar prendas de algodón orgánico comprar prendas que tengan un impacto. Sí que hay empresas que han salido los últimos años, pero los países nórdicos están mucho más concienciados. Te das cuenta de esto cuando vas a comprar ropa y si una marca se vende como moda sostenible, en el norte la gente no acepta prendas que no estén bajo unos criterios y con todos los certificados. Te pueden echar atrás toda la compra de una colección. Aquí tendemos más creernos que si dicen que es sostenible lo es. En ese sentido vamos mejorando, pero si lo comparamos con otros países yo creo que todavía estamos un poco atrás.

¿Crees que se puede llegar a concienciar a los ciudadanos de que se habitúen a otro estilo de compra?
Yo soy una optimista empedernida entonces intento pensar que sí que es posible. La realidad es que es complicado, pero pasó lo mismo con la alimentación, ¿quién nos hubiese dicho hace 20 años que había tantas tiendas bio? Hay más obesos debido a una mala comida y más problemas de salud debido a una fast food, pero también hay muchas más tiendas biológicas. Con la moda pasa lo mismo. ¿Cómo puede ser que haya más gente que está teniendo problemas de obesidad sobre todo en los niños (que es el dato que siempre sale) y en cambio, hay más gente concienciada con la alimentación? Pues yo creo que la moda es lo mismo pero unos años más tarde. El problema de la industria de la moda es que el daño que hace es el impacto ambiental, impacto social. Si tú quieres, haces la vista gorda, no los ves. Sin embargo, la alimentación la controlas, sabes qué es lo que te perjudica de manera directa. Entonces yo creo que sí que es posible, pero claro para conseguir esto se necesita una coordinación de todos los actores involucrados, una coordinación brutal y un trabajo en equipo brutal. Marcas que apuesten por tener no solamente un beneficio económico sino también social y ambiental, productores que hagan las infraestructuras de sus fábricas ecoeficientes, tienen que hacer una transición y una obra, una inversión; gobiernos que tienen que apostar por ayudar con inversiones también para las marcas y todos los productores que quieren hacer la transición sostenible, legisladores que pongan leyes en la industria de la moda, porque es una industria que está muy poco legislada. Igual que en un momento dado el “made in” fue obligatorio y ahora no hay ni una sola prenda en el mundo que no entre en un país sin el “made in” también podría poner dónde está fabricado exactamente, no el país, sino nombres y apellidos, qué fabrica. Con esto consigues pensar y decir: vale, esta fábrica explota personas, aquí no entra. Los legisladores tienen que hacer su trabajo. Siempre digo que lo más importante de todo en este campo es la colaboración de todos.
Nosotros lo que queremos es conseguir una industria más transparente, justa y trazable básicamente
En el vídeo de la Fashion Revolution Week de este año en Bilbao les pedía a 6 jóvenes que elijan prendas y den la razón de su elección para luego informarles de la situación por lo que pasan los trabajadores para que el precio sea tan bajo, ¿qué crees que cómo individuos podemos hacer para ayudar con este problema? ¿De qué forma podemos hacer compras más sostenibles?
Una de las cosas que yo quería es que aprendieran a leer las etiquetas de composición. Están ahí para algo y de alguna manera es importante que sepamos que la información que va en esas etiquetas es muy importante que la tengamos en cuenta a la hora de la prenda. Fue muy curioso porque algunas personas ni siquiera sabían dónde estaba cuando les dije que al final del video “bueno pues ahora leed la etiqueta de composición”, imagínate lo lejos que estamos porque nadie mira la etiqueta de composición cuando va a comprar. Deberíamos hacer que lo que ponga en las etiquetas sea decisivo a la hora de comprar prendas. Hay países de tradición textil como India, Tailandia o China que también están empezando a hacer esa transición sostenible y que están haciendo las cosas muy bien. Yo personalmente conozco fábricas de estos países que trabajan mil veces mejor que cualquier fábrica de aquí al lado que no se ha puesto las pilas. Es decir, el “made in” no te lo dice todo, pero te da por porcentaje mucha información simplemente por estadística. Por eso es importante primero de todo ver qué marca estás comprando porque cuando tú vas a comprar SKFK ya sabes que todo lo que van a vender está tremendamente estudiado para que tenga el menor impacto posible, en cambio te vas a una cadena de fast fachion y está todo estudiado para que sea lo más beneficioso posible para el empresario.
Hay que mirar primero todo: la marca, intentar averiguar un poco sobre ella, el dónde está hecho te va a dar mucha información es decir un “made in” Bangladesh, un “made in” India, un “made in” China tiene una probabilidad alta de que haya estado hecho con unas condiciones laborables sospechosas y luego el de qué está hecho es muy fácil, es decir cien por cien poliéster o cien por cien algodón orgánico o mixtos o viscosa; ¿tiene certificados? Las prendas que están certificadas lo ponen y las que no, no lo están. Todos estos valores por separado no dicen nada, pero todos juntos dan una información bastante valiosa. Que una prenda sea cara no significa que sea sostenible. De hecho, hay muchas marcas que te venden jerséis por €150 y que se han hecho en China con poliéster y con un impacto ambiental tremendo. Es cierto que el precio define un poco, lo muy barato no es posible lo que pasa es que lo muy caro no significa que sea sostenible, hay que tener un poco de sentido común. La transparencia es muy importante. ¿Qué podemos hacer nosotros? Preguntar. No entiendo por qué tenemos vergüenza a resolver nuestra duda de dónde y cómo está hecha una prenda que queremos comprar. Es lo único que podemos hacer por ahora, hasta que creen nuevas leyes para la industria textil.
Además de la Fashion Revolution Week se organizan otras campañas y eventos como el desfile de Gran Vía en colaboración con los ODS de BBK Kuna, ¿qué resultado tuvo el proyecto?
Bueno a ver yo creo que fue bastante impactante porque claro era un desfile en la calle entonces creó mucha expectativa, además íbamos comentando con un micro que se oía a bastantes metros. empezamos el desfile con datos: 2700 L para una camisa de algodón, la industria de la moda es responsable del 8% de las emisiones de CO2, 150 millones de árboles se talan cada año para hacer tejidos como la viscosa, etc. la gente se quedaba impresionada. Estos datos que proporcionamos la gente no los conoce. Además, las marcas hicieron unos looks muy acertados. Elegimos cuatro marcas que podían encajar con varios estilos, queríamos mostrar que las prendas de segunda mano las puede llevar cualquier persona y que hay de todo tipo de marcas, desde marcas de lujo hasta de low cost. El desfile se hizo en Gran Vía por lo que impacto aún más ya que todas las tiendas que no tienen en cuenta las consecuencias están situadas. Allí hicimos otra campaña también, la de las camisetas a 1€. Con este tipo de campañas te das cuenta de que el trabajo que queda por hacer todavía es mucho.
Los proyectos y campañas llevadas a cabo hasta el momento, ¿están dando los frutos esperados?
Yo como coordinadora llevo un año, cuando empecé estaba todo bastante parado por la pandemia, aunque creo que antes del COVID hubo un grupo activo que se disolvió. Cuando comencé éramos un grupo muy pequeño, empezamos desde cero. De lo que me he dado cuenta es de que necesitamos crear una comunidad. Aún nos estamos dando a conocer un poco, no llevamos muchos eventos grandes, además es importante tener en cuenta que representamos a todo Euskadi, no solo Bilbao, si aquí es complicado en Donosti más y en Vitoria incluso más, allí no hemos hecho casi nada. El objetivo es hacerlo crecer, extrapolarlo a los tres territorios y tener muchísima más presencia, pero aun así pienso que por lo poco que ha estado presente este movimiento, que en otros países ha estado muy latente o incluso en otras comunidades, los resultados están siendo bastante positivos. Fashion Revolution mucha gente no sabe lo que es, lo han podido oír, pero ni siquiera se plantean que pueda ser una organización o simplemente piensan que es una frase que no responde a nada. Cuando miro desde el punto de vista que solamente hace un año que estamos, estoy bastante satisfecha.
¿Cuál es el mensaje que queréis hacer llegar al público?
Nosotros lo que queremos es conseguir una industria más transparente, justa y trazable básicamente.
¿Qué significa para ti formar parte de este proyecto?
Yo sigo Fashion Revolution desde hace muchos años. De hecho, cuando el accidente de Rana Plaza sucedió yo no estaba en Bangladesh, pero estaba viviendo allí, entonces yo lo viví más cercano alguna manera. Yo veía este movimiento y decía: ostras que pasada, me gustaría formar parte de esto. Ahora ya no lo pienso tanto, pero si lo miro desde fuera a mí me enorgullece haber llegado a formar parte de esto, a coordinar, aunque sea en un territorio pequeño, para mi es un triunfo. Al final esta industria es la moda es es una cosa que llevas encima la mayoría del tiempo y personas, aunque sobre todo las más creativas. Para los diseñadores al final es nuestra pasión, entonces llevar el peso de permanecer en una de las industrias más contaminantes del planeta acaba causando que muchos de estos diseñadores tengan cruces de cables, por un lado, ven lo que sucede, pero por otro lado están formando parte del problema. Tomar la decisión de ser parte del problema o del cambio es una decisión que muchos toman por el camino a raíz de experiencias. De hecho, la gran mayoría de los que estamos en la parte del cambio hemos sido parte del problema y nos hemos dado cuenta en un momento determinado entonces me alegro mucho de ahora ser parte del cambio.
¿Cuándo te diste cuenta de lo que sucedía, de lo perjudicial que es la industria textil?
Cuando sucedió todo lo de Bangladesh que fue en 20013 diría yo, aunque yo en 2008 monté una marca de ropa infantil que se llamaba “Lola for Kids” que fue una de las primeras marcas de ropa de bebé sostenible. No toda la producción era sostenible pero sí teníamos unas colecciones dentro de 100% algodón, que no llegaba a ser de color blanco, sino del color natural del algodón. Y además no tirábamos ninguna sobra de tejidos, hacíamos pequeños complementos y con lo que ya no se podía hacer nada, lo convertíamos en virutas más pequeñas y hacíamos el relleno para los cojines. Todo esto nos salió de una forma muy natural. Es por eso que no recuerdo muy bien en qué momento me di cuenta de lo que sucedía, sí que es cierto que luego formándome a partir del 2013 o 2015 que hice cursos sobre moda sostenible, me empecé a formar sobre temas más concretos: moda circular, moda sostenible, el impacto que tenía la industria, etc. Entonces ahí fue cuando empecé a darme cuenta del gran impacto ambiental y social que había.
La gran mayoría de los que estamos en la parte del cambio hemos sido parte del problema
Te has formado con varios cursos sobre sostenibilidad como el que hiciste el año pasado en la Universidad de Cambridge de Gestión de la Sostenibilidad Empresarial, ¿qué crees que se puede hacer además de utilizar productos de segunda mano para ser más sostenibles?
Muchas cosas, mira, primero lo más importante de todo es el cambio de mentalidad. Tenemos que empezar por aquí, es decir, el cambio de mentalidad es esencial para poder convertirnos en unos consumidores conscientes, dejar de consumir sin sentido y esto es un ejercicio que además es muy reconfortante porque bueno yo personalmente tampoco he sido una de esas compradoras compulsivas, no me ha gustado mucho ir de tiendas, pero bueno obviamente he comprado, como todos, en cadenas de fast fashion de más joven. Lo que pasa es que hay personas que se han metido en un bucle de acudir a estas tiendas cada pocos días o semanas, entonces es muy importante que no tengamos el hábito de comprar por aburrimiento. Si te aburres léete un libro, toca el piano, date una vuelta con tu amiga, dibuja o busca un hobby que no sea consumir.
Segundo, si tienes que consumir porque realmente lo necesitas o para una ocasión especial, mira a ver si alguien tiene, es decir, pide prestado a tu mamá, a tu amiga, etc. Con los hijos se ha hecho más, pero entre nosotras no se ha hecho tanto. Intercambiar prendas puede ser divertido y además cada una tiene una historia detrás. Normalizar otra vez el intercambio de las prendas que ya no te pones.
Si tienes que consumir porque no puedes intercambiar o pedir prestado, ver si se puede consumir en tiendas de segunda mano, ver si se puede alquilar. El servicio de alquiler de ropa aún no está muy integrado, pero sí que es cierto que le quiero dar una oportunidad, hace 20 años tampoco nos planteábamos compartir coche con desconocidos y se ha super normalizado. Yo a esto le veo mucho futuro.
Y en último caso, si tienes que comprar sí o sí por lo menos mira que sea en una marca sostenible, que busque tener un impacto positivo a nivel social y ambiental.
Lo más importante de todo esto es el cambio de mentalidad y dejar de consumir masivamente. Porque además yo creo que hemos pasado del fast fashion al masive fashion.
Making of.
Cada vez me parece más complicado lo de encontrar a alguien que realmente quiera colaborar con nosotras, que solo somos unas pobres estudiantes. ¡Menos mal que Eider Inunciaga me ayudó a conseguir esta entrevista con Airí!
Nada más terminar Sara y yo de hacer la entrevista a Eider nos propuso a Airí como próxima entrevistada. Claro tendría que preguntarle, pero no puso ninguna pega, nos querían ayudar de verdad. Al final por problemas de gestión le hice la entrevista yo, ¡y me alegro un montón! Airí me invitó a su casa a hacer la entrevista, estuvimos charlando un buen rato, un día de lluvia. Fue muy amable, y explicó todo de maravilla. Es una chica encantadora con mucha historia y de la que hay mucho por aprender. Sobre todo en el ámbito de lo sostenible.
Fue toda una buena experiencia haber conocido a Airí y lo que significa todo el tema de moda sostenible para ella. ¡Un gran acierto!
Comentarios